Premios Salvador Sammaritano

El premio SALVADOR SAMMARITANO es un galardón en reconocimiento a la trayectoria profesional, que refleje los valores y el recuerdo del que fuera maestro, amigo y referente de la cultura cinematográfica nacional. Faro de la crítica que acompañó a la mítica generación del sesenta. Fundador del Cine Club Núcleo, que a la sombra de su figura sigue aportando generaciones de cinéfilos al campo cultural argentino. Pionero de la revista Tiempo de Cine, que abrió un nuevo capítulo en la historia de la crítica, y ubicó a la Argentina en la vanguardia que el Cine moderno imponía a los nuevos públicos.

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Amigo entrañable de sus amigos, todos lo llamaban “el Negro”, y era el único capaz de dedicar el mismo tiempo y atención a un novato que se acercaba por primera vez al fascinante mundo del espectáculo, como a las estrellas más resplandecientes a las que solía frecuentar como periodista gráfico. Su don de gentes, su simpatía y su inefable sentido del humor, hacían de él un personaje fundamental de la bohemia porteña.

Podrían escribirse libros sobre sus relatos de sobremesa, sus incomparables anécdotas de rodaje, festivales, ó reportajes en los lugares más insólitos del planeta. Sus históricas peleas esquivando las censuras de turno lo transformaron durante los años difíciles, en símbolo del respeto a los valores democráticos y a los derechos del espectador.

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Fue maestro de escuela y durante toda su vida se dedicó a la docencia, legó a los historiadores de cine del futuro una tarea. Compartió tiempo y espacio con artistas y creadores de todas las disciplinas. Respetado por sus pares, cercano a quienes hoy son el patrimonio cultural argentino. Siempre optimista, apasionado melómano, lector voraz, detective incansable a la búsqueda de nuevos talentos aún no reconocidos en sus propios ámbitos. Gracias a sus gestiones Bergman o Antonioni fueron discutidos en la calle Corrientes, antes que en las grandes capitales europeas. En sus últimos años, mientras su salud se lo permitía, repartía su invalorable compañía con su amada familia, (querida y respetada por todos) y sus cientos de fieles compañeros, discípulos, y seguidores del mundo de las artes.

Nos dejó un día del maestro del año 2008. Los miembros del Colectivo Art-Kiné que tuvieron la suerte de ser sus discípulos, y los integrantes de la Cátedra de Estética del Cine (que le fuera ofrecida por la UBA en 1986) y que eligió dejar en manos del profesor rosarino Emilio Bellon, decidieron instaurar un homenaje a su memoria. Este premio a la trayectoria que lleva su nombre es un intento de continuar con su tarea.

El primer premio Salvador Sammaritano fue otorgado en el año 2012, durante las décimas jornadas de Estética del Cine. Cátedra de la carrera de Artes Combinadas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, espacio donde nace el grupo interdisciplinario Art-Kine.

El elegido por decisión unánime de todos sus integrantes fue el profesor Eduardo Grüner.

 

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Sociólogo, ensayista y crítico cultural doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Profesor de las materias Antropología y Sociología del Arte y Teoría política en la UBA.

Durante los años 80 dirigió Cinégrafo, una revista de crítica de cine. Uno de sus últimos libros es La Oscuridad y las Luces (Edhasa, 2011), un riguroso estudio sobre la primera revolución en América Latina, realizada en Haití en 1805. Ha publicado numerosos artículos en distintos medios periodísticos y revistas especializadas, y realizado los estudios introductorios de obras como Nietzsche, Freud, Marx de Michel Foucault y La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850 de Karl Marx. Además del libro antes mencionado, ha publicado, entre otros: Un género culpable. La práctica del ensayo: entredichos, preferencias e intromisiones (Homo Sapiens Ediciones: Rosario, 1996), Las formas de la espada. Miserias de la teoría política de la violencia (Colihue, 2007), El sitio de la mirada (Norma, 2000), El fin de las pequeñas historias (Paidós, Espacios de Saber, 2002) y La cosa política o el acecho de lo real (Paidós, Espacios de Saber, 2005).


 

En el año 2013 en cambio el reconocimiento fue para la gran actriz argentina Graciela Borges.

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Nacida con el nombre de Graciela Noemí Zabala un 10 de junio, comienza a trabajar en cine a la edad de 14 años. Su apellido artístico es un relato digno de adaptar al cine: fue el mismo Jorge Luis Borges quien le cede el nombre luego de que su padre le prohibiera usar el propio.

Reconocida mundialmente esta  laureada actriz del cine y televisión, se destacó por haber trabajado con grandes directores del cine argentino, como Leopoldo Torre Nilsson y Leonardo Favio, Hugo del Carril, Manuel Antín, Mario Soffici, Lucas Demare, Fernando Ayala, Luis Saslavsky, Alejandro Doria, Javier Torre, Lucrecia Martel y Daniel Burman.

Trabajó en casi cincuenta films, muchos de ellos fundamentales de nuestra cinematografía, entre los que se destacan El jefe (1958), Una cita con la vida (1958), Fin de fiesta (1960), Piel de verano (1961), La terraza (1963), Circe (1964), El dependiente (1969), Crónica de una señora (1970), Saverio el cruel (1977), El infierno tan temido (1980), Pubis angelical (1982), Funes un gran amor (1993), La ciénaga (2001), Monobloc (2005), Las manos (2006), Dos hermanos (2010), Viudas (2011). El año pasado estrenó El espejo de los otros.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-27004-2012-11-14.html

http://www.escribiendocine.com/noticia/0007695-premios-graciela-borges-recibira-el-premio-salvador-sammaritano-a-su-trayectoria/

http://www.reporter.com.ar/index.php/cine/item/30225-graciela-borges-gano-el-premio-sammaritano-por-su-cine.html


Este año, Hector Olivera recibió el premio  Salvador Sammaritano a la trayectoria en el 2do CONGRESO INTERNACIONAL ART-KINE.

 

Nacido en Olivos (Provincia de Buenos Aires), hace 85 años, la trayectoria de Héctor Olivera es síntesis de buena parte de la misma historia del cine nacional al que, como director o productor desde el mítico sello Aries Cinematográfica, entregó notables películas de valor artístico y testimonial, y otras tantas de gran éxito popular. Con Fernando Ayala creó la productora que en 1958 dio a luz El Jefe (dirigida por Fernando Ayala con producción de Héctor Olivera), que delineó un cine distinto y que sería antesala del Nuevo Cine Argentino de los años ’60. Olivera se inició en la dirección con Psexoanálisis (1968) a la que seguirán otras películas de valía hasta la realización de un auténtico hito del cine argentino: La Patagonia rebelde (1974) por la que obtuvo el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Diez años después repetirá el triunfo en la Berlinale con No habrá más penas ni olvido, ganadora del Premio Especial del Jurado, del premio Fipresci de la crítica internacional y el premio CICAE. Con El Muerto, versionó a Jorge Luis Borges para RTVE (Televisión Española) y con La Nona (1979) batió éxitos de taquilla otorgándole a Pepe Soriano otro protagónico de excepción, como había sido también su rol en Las venganzas de Beto Sánchez (1973). Otros grandes títulos como director son La noche de los lápices (1986) Selección Oficial del Festival de Moscú y Premio especial del Jurado de Huelva, El caso María Soledad (1993) Selección Oficial del Festival de Chicago, Una sombra ya pronto serás (1994) Selección Oficial del Festival de Venecia y premiada en Chicago al Mejor Director, Antigua Vida Mía (2001) Selección Oficial del Festival de Huelva, Ay Juancito! (2004) por la que fue galardonado como Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de El Cairo y El Mural (2010) que ganó 5 Premios de la Academia de Cine de la Argentina, entre otros títulos y premios de una larga filmografía que enriqueció al cine nacional. La Dra. Mónica Satarain presidente del Congreso, confirma que: “La rica trayectoria de Héctor Olivera, que reúne indudables éxitos populares y films de notable vuelo artístico, sintetiza la mirada a más de medio siglo del cine argentino, desde un cine de estudios donde comenzó hasta su formación como cuna del Nuevo Cine Argentino para asimismo fundar un sello de los de mayor permanencia en la historia del cine nacional”. Para el Arq. José Marchisio, en su testimonio registrado en la biblioteca fílmica de Art-Kiné Praxis ¨Hacedores del Cine Argentino¨, María Julia Bertotto confirma que en los momentos previos de la pre-producción de La noche de los lápices (1986) realizó junto al director Héctor Olivera una visita de los escenarios de La Plata donde vieron con emoción que  la habitación de María Claudia Falcone –una de las protagonistas – “que sus padres había conservado intacta años después de su muerte”, y esta fue una circunstancia que llevó tanto al director como a la escenógrafa a superar la dificultades del espacio fílmico y ser fiel al espacio real  donde ocurrió el hecho. “En rigor, gané tres Osos”, aseveró Héctor Olivera en una entrevista realizada para el diario La Nación por Pablo De Vita, miembro del Consejo Ejecutivo del Congreso, donde dijo: “Rita Gam y Viveca Lindfors el premio compartido a la mejor actriz. Rita retiró su Oso de Plata y yo como productor de la película el otro, y subí por primera vez al escenario de esa lejana Berlinale.”, agregando que hace unos años en Buenos Aires el director de la Berlinale Dieter Kosslick: “al verme me dijo: “Robert Altman y vos son los únicos que se han llevado tres Osos de la Berlinale”. Me apresuré a explicarle que en aquel lejano 1962 yo recibí el de Viveca Linfords, pero, bueno, los productores siempre se apoderan de todo”.

Gacetilla de prensa

Premio Samaritano para Hector Olivera